Lo mismo de siempre.

Publicado: mayo 25, 2006 en Defensa de la cultura
De una forma o de otra, siempre es la cultura lo que está en peligro. Unas veces porque no se valora, otras porque no se conoce, y otras porque se teme. Siempre son las ideas las que hay que eliminar para tener dominado y embrutecido al pueblo. Unas veces quieren prohibir libros, otras quemarlos, otras quemar a sus autores. Siempre es lo mismo.
 
Hace poco que he publicado una obra de teatro, "Cualquier lugar, cualquier día", sobre los efectos de la barbarie, la ignorancia y la guerra. Efectos, en especial, sobre la cultura. Una obra que trata sobre la quema de la Biblioteca de Alejandría, sobre el asesinato de Arquímedes, sobre la persecución de los libros en la toma de Constantinopla o sobre la inoperancia de los marines americanos durante los saqueos del Museo de Bagdad, entre otras barbaridades. Pero ahora veo que es una obra incompleta. No basta con advertir que, por algún motivo, una de las principales víctimas de las guerras son las ideas. Porque no es sólo en la guerra: tampoco en los momentos de mayor paz y prosperidad, en la absoluta calma de las amodorradas democracias occidentales, tampoco aquí la cultura está a salvo. Puede que no se ponga en riesgo de forma tan evidente, pero sigue viéndose aplastada. Y el resultado al final no es muy diferente: unos cuantos años de gobierno de determinado tipo de alcalde en una ciudad pueden no distinguirse mucho por sus efectos de un bombardeo.
Desde luego, siempre parece que pasa lo mismo. Da igual que sea en el siglo IV a. C. o en el XXI, d. C. La pinacoteca de Dresde, la biblioteca de los mayas, los budas de Afganistán,… siempre es lo mismo. Y ahora de nuevo el derribo de un teatro para levantar en su lugar un centro comercial en que rendir culto al dios del consumo. No parece muy diferente si se observa con perspectiva. Es lo mismo de siempre. La supresión, por activa o por pasiva, por mala fe o por ignorancia, de la "funesta manía de pensar". Lo mismo de siempre.
 
Y no se trata, esta vez, de algo que ocurra hace mucho tiempo o muy lejos de nuestras casas. Esta vez es algo que está ocurriendo ahora mismo y ante nuestros propios ojos. Apenas sale en las noticias, de modo que parece que no ocurre, pero la realidad es que la gran maquinaria burocrática ejerce cada día de apisonadora por encima del Arte, de la Historia, de la creatividad, de la capacidad reflexiva, y, por supuesto, por encima del teatro.
 
El caso del Teatro Albéniz es el último ejemplo de una larga serie. Un ejemplo evidente que, sin embargo, ha estado a punto de volver a pasar inadvertido ante nuestros ojos. Como siempre. Pero esta vez ha sido un poco distinto. Esta vez nos hemos movilizado. Nos hemos despertado del sueño en que nos tienen y nos hemos hecho conscientes de que tenemos algo que decir. No vamos a renunciar con tanta facilidad a nuestro derecho a la reflexión y la cultura. Esta vez no vamos a callarnos, a bajar la cabeza y decir "no pudimos hacer nada". Esta vez vamos a levantar la voz. Y nuestra voz, cuando nos decidimos a usarla, es una voz muy fuerte. Esta vez, no va a ser lo mismo de siempre.
 
Un abrazo a todos los que estáis luchando para salvar el Albéniz.
 
Ignacio Pajón Leyra
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